Liderando durante una crisis

Liderando durante una crisis

Desarrollar la habilidad de responder efectivamente, cuando la realidad se presenta
diferente a lo planificado, es uno de los aprendizajes más importantes del liderazgo.
Durante la crisis suele existir mucha incertidumbre y estrés, por lo que el rol del líder es
más necesario que nunca para alcanzar buen destino. Esta puede ser una excelente
oportunidad de consolidar el equipo, aumentando los niveles de cooperación y
desarrollando nuevas fortalezas a través de la confianza mutua. Para que el proceso sea
un éxito, te recomendamos enfocarte en lo siguiente:

Cuida de la gente Lo más importante durante una crisis son las personas. Ellas son las
que tienen la capacidad de transformar la situación y de convertirla en un rotundo éxito o
un fracaso. Durante una crisis las personas se encuentran en crisis, por lo que cuidar de su
proceso será fundamental para cortar el círculo vicioso que regenera el caos. La
invitación es a apoyar a las personas en sus propias fortalezas, facilitándoles el afrontar lo
que se les presenta como una oportunidad de aprendizaje y desarrollo. Para ello, necesitas
generar confianza, crear una atmósfera de contención y apoyo. Busca comprender los
procesos de las personas y alinearlos con los objetivos comunes. Probablemente están
buscando crear seguridad para sí y sus familias, reestablecer el sentimiento de estar al
mando de lo que sucede y reconfirmar su capacidad de crear valor. Esto puede alcanzarse
de la mano del logro de los objetivos organizacionales. Enséñales el camino por el cual
pueden obtener sus logros rápidamente: trabajando en conjunto con la visión general.
Inclúyeles en esa visión, permíteles que formen parte del proceso de crear la nueva visión
organizacional. Muestra interés por sus asuntos personales, hazlos sentir importantes,
porque lo son. Esto te permitirá generar una conciencia de pertenencia y contención, y
cuando las personas sienten que pertenecen a algo, tienden a apoyar aquello de lo que son
parte. Durante una crisis cooperar es la forma más eficiente de generar soluciones.

Optimiza los sistemas de feedback Identificar tempranamente los asuntos a resolver te
permitirá ofrecer una respuesta rápida, minimizando los recursos necesarios para superar
los inconvenientes. Durante una crisis, la postergación es una indulgencia para nada
recomendable. Necesitas mantenerte atento a las señales de cualquier “chispazo” que se
genere, antes de que acabes necesitando apagar incendios por todas partes. Durante una
crisis hay múltiples asuntos que resolver y múltiples planos que necesitarán de tu
atención y tus decisiones. No podrás resolverlos todos. Por ello, es fundamental que los
sistemas de comunicación y feedback se encuentren limpios. Así tu equipo podrá
reportarte sus percepciones con honestidad y rapidez. Crea un lugar seguro para que esas
comunicaciones sucedan. Puedes integrar a tu equipo en la búsqueda de soluciones,
comunicarles claramente qué tipo de información necesitarás y a qué necesitan
permanecer atentos y dispuestos a reportar. No es este un momento para dejarnos llevar
por egos o por nuestra inclinación a demostrar que teníamos razón respecto a algo. Es
momento de tomar acciones concretas, medir el resultado que tuvieron, corregir y
continuar. Si estás cuidando de las personas y éstas se encuentran alineadas con el
propósito organizacional, entonces tienes gran parte del camino allanado.

Crea seguridad Los seres humanos valoramos enormemente el sentirnos seguros, se
trata de una necesidad esencial. Y ésta es justamente amenazada durante las crisis. Por
eso te recomendamos que crees un entorno de seguridad, de manera que las personas
puedan reestablecerse y desde allí brindar su servicio. Cuando una persona no se siente
segura, la mayor parte de su enfoque se desvía hacia intentar saciar ese vacío primordial.
Como líder, tu función es facilitar el proceso, mantén el enfoque de las personas
orientado a aquellas cosas que le brindan seguridad: claridad en las decisiones, sentido de
pertenencia, tareas estructuradas, procesos sistematizados. Simplifica todo lo que puedas
en torno al flujo de trabajo y crea estructuras que brinden contención. No es momento de
ambigüedades ni de blancos en los procesos. Bríndales una estructura que les permita
sentirse seguros y encausados, que sea simple de seguir, de manera que a partir de allí, tú
y tu equipo puedan proyectarse a más.

Maneja tu estado emocional y el de tu equipo Las personas solemos reaccionar con
emociones negativas cuando lo que nos presenta la realidad es diferente de lo que
queremos o planificamos. Básicamente por eso nos sentimos en crisis. Si no
reaccionáramos negativamente, la “crisis” sería nada más que otro evento. La carga
emocional no hace más que dificultar la resolución de la situación: las personas están
irritables, desmotivadas, desenfocadas, estresadas y todo ello repercute directamente en el
rendimiento. Como líder, tu estado emocional repercutirá directamente en tu equipo. Por
lo que una de tus principales responsabilidades será manejar tu estado emocional, de
modo que puedas influir también en el de ellos. Las emociones responden a enfoques, si
cambias aquello en lo que te enfocas, cambiarás la respuesta emocional que ofreces.
Generalmente durante una crisis las personas se enfocan en lo que no pueden resolver, y
en consecuencia se sienten abrumadas o impotentes. Comienza a mantener el enfoque en
lo que sí puedes resolver y hazte cargo de eso. No importa si parece “poco”, lo
importante es mantenerte “al mando”. También durante las crisis las personas suelen
apegarse a lo que quisieran que hubiese sucedido, pero la realidad suele ser muy
testaruda, por lo que probablemente un enfoque más efectivo sea comenzar a ver las
oportunidades que ofrece la nueva situación. Puedes incluso divertirte con ella, buscar
nuevas maneras de enfrentar las cosas, probarte a ti mismo en nuevos escenarios. Una
crisis es una excelente oportunidad de cambio, de renovación y de crecimiento. Cuando
de equipos se trata, es una inmejorable ocasión para consolidar la confianza, la
cooperación, el entendimiento. Un magnífico entorno en el que estrechar lazos
interpersonales y construir una red más fuerte para proyectarse más lejos tanto individual
como colectivamente. Mantente conciente de dónde eliges enfocarte y elige a favor tuyo:
puedes estar motivado aún en las situaciones más desafiantes y tu motivación, hará que
resolver la situación sea mucho más fácil. Cuando te mantienes enfocado y motivado,
entonces automáticamente enfocas y motivas a aquellos que te rodean. A su vez, si tienes
el punto de referencia de cómo manejarlo contigo, podrás apoyarles a que ellos recorran
ese mismo camino.

Autor: Ana Laura Spósito
Graduada en Administración y Contabilidad, especialista en Estrategia y Comunicaciones.
Director ejecutivo de Mentor Group, Asesor en Administración y Recursos Humanos, Consultora, Coach
y Relatora en empresas de relevancia internacional especializada en desarrollo humano y productividad.
Investigadora económica centrada en el desarrollo de teorías macroeconómicas orientadas a la dignidad
humana.

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