Comunicación

Comunicación

En nuestras vidas, todo es comunicación. Y en general, todas las comunicaciones externas que
mantenemos son un reflejo de nuestra comunicación con nosotros mismos. ¿Qué quiere decir
esto? Significa que si no te mantienes atento a tus necesidades, si no te escuchas, si no estás
muy conciente de quién eres, tu comunicación tiende a ser distorsionada. Recuerda que
comunicamos no sólo a través de lo que decimos, sino y principalmente, a través de lo que
somos. Es claro verlo con los niños, ellos aprenden por el ejemplo. No importa qué les digas,
ellos tenderán a imitar tu comportamiento.

Te invito a comenzar a observar: ¿qué te dices internamente por lo general? Comienza a ser más
conciente de ese diálogo y a dirigirlo hacia afirmaciones que te apoyen a crear lo que quieres.
Criticarte, desvalorizarte, reprocharte o culparte, rara vez consigue resultados felices. Busca
comunicarte contigo como si fueras tu mejor amigo. Ese que estará a tu lado aún cuando
cometas la peor equivocación, para apoyarte a salir adelante y pese a todo pasar un buen rato.
¿Cómo sería si pudieras tratarte de esa manera?

Practica también regalarte algunos momentos de silencio al día. Muchas veces vivimos tan
acelerados, apurados y enfocados en lo externo, que no tenemos tiempo de escucharnos a
nosotros mismos. No estamos concientes de nuestro cuerpo, de nuestra mente ni de nuestras
emociones. Comienza a escuchar qué mensajes te tienen reservados. Y cómo eso puede
apoyarte a tomar decisiones. Toda la sabiduría y la claridad que necesitas residen dentro de ti.
Pero necesitas estar atento a ella. Difícilmente puedas escuchar a alguien más cuando ni siquiera
sabes cómo es escucharte a ti.

Ahora, vayamos por eso también, ¿cómo comunicarnos con los demás?
He aquí algunas buenas claves para comunicarte efectivamente:

Comprende. La comprensión es la base para la comunicación. Todos los seres humanos, hemos
aprendido métodos para comunicarnos a partir de nuestra propia experiencia. También de ella
hemos obtenido creencias que asumimos como verdades, hemos conformado nuestra
personalidad, hemos sentido miedos y hemos creado maneras de protegernos. Así, hemos
conformado lo que llamamos paradigmas. Y como las experiencias de cada uno son diferentes,
los paradigmas de cada cual son diferentes. Por tanto, al comunicarnos, necesitamos generar un
idioma en común, uno que ambos entendamos. Dado que vivimos en paradigmas diferentes,
entendemos el idioma español de manera diferente. Piensa ¿te ha pasado de decirle algo a
alguien y que esa persona entendiera algo completamente diferente a lo que era tu intención
comunicar? Básicamente todos hemos tenido esa experiencia. Y se debe justamente a esto.
Cuando una persona escucha, escucha a través de su paradigma. Él o ella no comprende tú
paradigma. No comprende tu punto de vista. Solamente conoce el suyo. Y por lo general, asume
que SU punto de vista, es la verdad. Para salir de este problema, necesitamos elevarnos sobre la
situación, es decir, posicionarnos de forma de ver con perspectiva. Al ver con mayor
perspectiva, es posible darse cuenta de que cada quién está defendiendo un punto de vista
particular posible de una gran situación que es la que ambos enfrentan. Y aquí es cuando la
comprensión es esencial. Comprende el punto de vista del otro. Averigua sobre el punto de vista
de tu contraparte, ponte en sus zapatos. Y aún cuando no comprendas mucho, intenta ver cómo
fue el proceso por el cual esta persona se ha forjado esa visión del mundo.

Escucha. Si quieres realmente comprender y comunicarte, necesitas escuchar. La mayoría de
los seres humanos hacemos principalmente aseveraciones. Hablamos. Y a todos nos gusta ser
escuchados. Pero, ¿quién escucha? Si quieres marcar una diferencia y mejorar increíblemente
tus comunicaciones: escucha. Es una excelente manera de ganar amigos, generar confianza y
darle reconocimiento a los otros. Una excelente forma de entender más sobre el otro y una
manera muy inteligente de comportarse. Escuchar te permitirá ganar información y la
información es poder. Recuerda estas dos frases: .Eres esclavo de lo que dices y dueño de lo que
callas. y .No digas nada, a menos que lo que vayas a decir, sea más importante que el silencio..

Maneja las emociones ¿Te ha sucedido que en algún momento te comunicaste tan
emocionalmente que la persona escuchó solo tus emociones y no tu comunicación? A veces
tenemos rabia con una situación, y esperamos, esperamos, soportamos y nos postergamos hasta
que en cierto punto no podemos más y decidimos ir y decir lo que pensamos. Sólo que sale con
tanta ira, rabia, frustración que, el otro sólo consigue escuchar eso: ira, rabia, frustración y se
pierde nuestro mensaje. Las comunicaciones que más nos importan suelen provocarnos
emociones fuertes. Por tanto, una buena herramienta sería comunicar primeramente nuestro
afecto, la importancia que el otro tiene para nosotros, y que, si en algún momento nos enojamos,
eso viene de la impotencia que sentimos al no poder comunicarnos con alguien tan valioso para
nosotros. Los seres humanos sentimos todos, emociones muy parecidas. Si comienzas a
verbalizarlas, puedes empezar a hacerte cargo de ellas, y si se las dices al otro, probablemente se
sienta identificado contigo, y se abra. Otra buena herramienta para manejar las emociones, es
mantener las comunicaciones al día. No postergar o acumular, porque por lo general eso termina
en explosión. Sino simplemente decir a su debido tiempo y con conciencia y aprecio, lo que
sentimos.

Y la última pero muy importante clave es reconocer y valorar a la otra persona. Eso nos
predispone a abrirnos, nos cambia el ánimo. Siempre es bueno saber que alguien nos aprecia
sinceramente. Así que aprovecha la oportunidad, y enfoca tus comunicaciones desde ese lugar
de aprecio y reconocimiento hacia el otro. Busca que tu comunicación incremente eso, resalte
aquello que valoras del otro. Crea un especio de confianza en que ambos puedan sentirse libres
para interactuar y conseguir conjuntamente lo que buscan. Si piensas, comunicación es la
común- acción entre dos personas. Es tuya la elección de que esa común acción sea una
maravillosa experiencia para ambos. ¿Cómo podrías hacerlo? Busca establecer relaciones que te
enriquezcan. Busca comunicarte con honestidad y sintiendo que plasmas y bien representas tu
verdadero ser en cada interacción.

Autor: Ana Laura Spósito
Graduada en Administración y Contabilidad, especialista en Estrategia y Comunicaciones.
Director ejecutivo de Mentor Group, Asesor en Administración y Recursos Humanos, Consultora, Coach
y Relatora en empresas de relevancia internacional especializada en desarrollo humano y productividad.
Investigadora económica centrada en el desarrollo de teorías macroeconómicas orientadas a la dignidad
humana.

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