Neurociencia y psicología social en el área organizacional

Neurociencia y psicología social en el área organizacional

El Foro Económico Mundial acaba de publicar la lista de las 10 competencias que serán más requeridas en el ámbito laboral dentro de tan solo tres años: resolución de problemas complejos, pensamiento crítico, creatividad, manejo de personas, coordinación con los demás, inteligencia emocional, capacidad para la toma de decisiones, orientación de servicio, negociación y flexibilidad cognitiva.

Para desarrollar estas habilidades, resulta esencial comprender cómo funcionan nuestro cerebro y nuestra mente, qué errores de percepción cometemos y cómo nos vinculamos. Comprender las bases neuronales de los procesos cognitivos, emotivos y de interacción social permite desarrollar dinámicas más eficientes que perfeccionen los procesos de toma de decisiones, motivación y creatividad.

Nuestro cerebro es el dispositivo más complejo del universo conocido. Hasta hace no mucho tiempo se creía que nuestra capacidad cognitiva crecía hasta cierta edad y luego se estancaba. Ahora sabemos que nuestro cerebro es maleable y que siempre está dispuesto a desarrollar nuevas habilidades. Se modifica en respuesta a nuevas experiencias, aprendizajes y cambios de ambiente, crea nuevas vías neurales y reorganiza las ya existentes.
En 1997 se realizó en Londres un experimento para estudiar la neuroplasticidad. En esa ciudad, los taxistas estudian dos años antes de obtener la licencia de conducir habilitante. Eleanor Maguire y colaboradores realizaron resonancias magnéticas a 16 taxistas y descubrieron que tenían el hipocampo –región del cerebro relacionada con la memoria y la navegación- más grande que el grupo de control.

Los estudios que se están realizando desde la neurología y la psicología social están marcando el rumbo del liderazgo organizacional. Experimentos del MIT, Harvard y Stanford demuestran que los grupos más brillantes son los más empáticos, que los mejores líderes son los resonantes y que los equipos más creativos son los más heterogéneos, porque evitan la conformidad e integran los pensamientos y las emociones.

La neurociencia nos enseña cómo educar nuestro cerebro para potenciar el pensamiento crítico, cómo realizar un brainstorming de la forma más productiva y cómo diseñar las mejores estrategias de motivación. Desde la psicología social, ya en la década del 30 Kurt Lewin define y estudia el clima organizacional y los estilos de liderazgo, mientras René Kaës analiza el sufrimiento institucional y el holandés Geert Hofstede establece la importancia de la cultura organizacional en la productividad de una empresa. La utilización de enfoques como el Management by Wandering Around, dinámicas como el Scrum y herramientas como los mapas mentales están revolucionando las dinámicas empresariales.

Un ejemplo concreto de la aplicación de la neurociencia en el ámbito empresarial es la Técnica Pomodoro para evitar la procrastinación.
Frente a una tarea que no nos gusta realizar, nos dice, se activan las áreas del cerebro asociadas con el dolor o a la incomodidad. Aplazarla provoca una sensación agradable, pero sólo de manera temporal: la incomodidad queda agazapada detrás de nuestra atención consciente. Si logramos superarlo y comenzar a trabajar en eso que no nos gusta, la molestia desaparece a medida que avanzamos en la tarea. Pero ¿cómo llegar a eso?

A principios de los 80, Francesco Cirillo diseña el método Pomodoro, usando un timer con forma de tomate que usaba en la cocina. Determina que hay que establecer períodos de 25 minutos durante los cuales hay que suprimir toda interrupción y concentrarse en la tarea. Terminados los 25 minutos, es necesario hacer un corte y gratificarse. La recompensa puede ser cinco minutos de navegación en la web, una taza de café, chocolate o cualquier cosa que realmente nos guste y que podamos hacer en unos pocos minutos, para cambiar el modo de enfoque. Lo que despierta nuestro interés sube el nivel de dopamina, y por lo tanto la motivación. Luego de unos días, nuestro cerebro comienza a asociar el acto de concentrarse en la tarea con la promesa de la gratificación, y el reflejo recompensa prometida/dopamina se dispara con el mero gesto de sentarnos a trabajar.
Esta técnica, bien practicada, resuelve el problema provocado por la procrastinación, uno de los ladrones de tiempo más importantes. Y solo es un pequeño ejemplo de todo lo que la neurociencia puede aportar.

Autor: Laura Veiga
Docente del Instituto de BIOS Capacitación Empresarial

10 trucos para usar y aprovechar excel al máximo

10 trucos para usar y aprovechar excel al máximo

Compartimos con ustedes el artículo que escribió la docente de Excel Avanzado Margarita Curbelo.

Margarita es Analista Programador egresada de la (Universidad ORT).Durante 6 años se desempeñó como consultora técnica para Microsoft Uruguay en productos como Windows Desktop, Microsoft Office, tecnologías Sharepoint, entre otros. Desde el 2011 a la actualidad desempeña labores en la coordinación de proyectos y en el área de operaciones de la empresa Arkano Software.

Docente del Instituto BIOS desde el año 2005 en los cursos de Excel Avanzado, Operador Windows Internet, PowerPoint Profesional, impartiendo dichos cursos a nivel corporativo.

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Tres formas de aniquilar la motivación de tu equipo

Tres formas de aniquilar la motivación de tu equipo

Si quieres que tu equipo se sienta absolutamente desmotivado y con poco compromiso hacia los objetivos comunes, te recomendamos seguir la siguiente receta. La misma aplica incluso si tienes de esos colaboradores poco comunes, que cuentan con gran talento, iniciativa y pasión; las siguientes recomendaciones han demostrado altos niveles de efectividad aún en los mejores contextos.

Sé incoherente. Promete cosas y luego no las cumplas. Declara cuáles son los principios básicos para la empresa y luego haz todo lo contrario. Incluso funciona si haces cosas más sutiles, tales como decir a tus colaboradores que tienen toda tu confianza y luego controlar absolutamente cada detalle o corregirles siempre algo de lo que realizan.

Cuando hayas dominado ese terreno, puedes moverte hacia formas más complejas de esta técnica, tal como brindar órdenes contradictorias y descoordinarte con tus iguales y superiores para que la gente no sepa a qué atenerse.

Demora los procesos. Cuando alguien llegue con una buena idea dale reconocimiento. Dile que lo implementarán. Y luego, demora todo el proceso lo más que puedas.

No cumplas con las tareas que te competen respecto al proceso, pon trabas para que las tareas que otros completan no se ejecuten, vuelve todo lo más burocrático posible. Cuando surjan reclamos simplemente recuérdales que estás muy ocupado, vuélveles a prometer que te harás cargo y, por favor, vuelve a olvidarte del asunto. Bajo ningún motivo tomes nota o agendes los compromisos que asumes y pon siempre las emergencias delante de los asuntos estratégicos.

Sé descortés. No consideres a los demás: ni su sensibilidad, ni su esfuerzo, ni su tiempo. No digas ni “gracias”, ni “por favor”, ni intentes ponerte en el lugar del otro. Haz que tus mails siempre suenen a que estás corriendo. No te ocupes de saber qué está pasando en la vida del otro, ni de qué asuntos laborales se está encargando. Todo eso no importa.

No te acuerdes de la gente hasta que necesites algo de ellos y sé severo cuando vayas a pedir algo. No hay necesidad de dar reconocimiento, no hay premios por hacer lo que hay que hacer.

Recuerda que hay formas muy sutiles en las que puedes ser descortés, tal como tomar decisiones sin consultar, conversar con otros de un asunto que es competencia de alguien y jamás informarle, o simplemente mirar con desdén al pasar por enfrente al escritorio de una persona.

Dicho todo esto, no te abrumes. No es necesario que cumplas con todas las recomendaciones de cada paso, basta con que apliques algunas con algo de consistencia para ver rápidamente los resultados en tu equipo. Considera que este resumen funciona también como auto- evaluación: ¿qué tan buen desmotivador estás siendo?

Autor: Ana Laura Spósito
Graduada en Administración y Contabilidad, especialista en Estrategia y Comunicaciones.
Director ejecutivo de Mentor Group, Asesor en Administración y Recursos Humanos, Consultora, Coach
y Relatora en empresas de relevancia internacional especializada en desarrollo humano y productividad.
Investigadora económica centrada en el desarrollo de teorías macroeconómicas orientadas a la dignidad
humana.

Todos los derechos reservados.
Si encuentras que el presente material es de utilidad, por favor, compártelo.
Sólo pedimos que incluyas el nombre del autor y no realices modificaciones.

Liderando durante una crisis

Liderando durante una crisis

Desarrollar la habilidad de responder efectivamente, cuando la realidad se presenta
diferente a lo planificado, es uno de los aprendizajes más importantes del liderazgo.
Durante la crisis suele existir mucha incertidumbre y estrés, por lo que el rol del líder es
más necesario que nunca para alcanzar buen destino. Esta puede ser una excelente
oportunidad de consolidar el equipo, aumentando los niveles de cooperación y
desarrollando nuevas fortalezas a través de la confianza mutua. Para que el proceso sea
un éxito, te recomendamos enfocarte en lo siguiente:

Cuida de la gente Lo más importante durante una crisis son las personas. Ellas son las
que tienen la capacidad de transformar la situación y de convertirla en un rotundo éxito o
un fracaso. Durante una crisis las personas se encuentran en crisis, por lo que cuidar de su
proceso será fundamental para cortar el círculo vicioso que regenera el caos. La
invitación es a apoyar a las personas en sus propias fortalezas, facilitándoles el afrontar lo
que se les presenta como una oportunidad de aprendizaje y desarrollo. Para ello, necesitas
generar confianza, crear una atmósfera de contención y apoyo. Busca comprender los
procesos de las personas y alinearlos con los objetivos comunes. Probablemente están
buscando crear seguridad para sí y sus familias, reestablecer el sentimiento de estar al
mando de lo que sucede y reconfirmar su capacidad de crear valor. Esto puede alcanzarse
de la mano del logro de los objetivos organizacionales. Enséñales el camino por el cual
pueden obtener sus logros rápidamente: trabajando en conjunto con la visión general.
Inclúyeles en esa visión, permíteles que formen parte del proceso de crear la nueva visión
organizacional. Muestra interés por sus asuntos personales, hazlos sentir importantes,
porque lo son. Esto te permitirá generar una conciencia de pertenencia y contención, y
cuando las personas sienten que pertenecen a algo, tienden a apoyar aquello de lo que son
parte. Durante una crisis cooperar es la forma más eficiente de generar soluciones.

Optimiza los sistemas de feedback Identificar tempranamente los asuntos a resolver te
permitirá ofrecer una respuesta rápida, minimizando los recursos necesarios para superar
los inconvenientes. Durante una crisis, la postergación es una indulgencia para nada
recomendable. Necesitas mantenerte atento a las señales de cualquier “chispazo” que se
genere, antes de que acabes necesitando apagar incendios por todas partes. Durante una
crisis hay múltiples asuntos que resolver y múltiples planos que necesitarán de tu
atención y tus decisiones. No podrás resolverlos todos. Por ello, es fundamental que los
sistemas de comunicación y feedback se encuentren limpios. Así tu equipo podrá
reportarte sus percepciones con honestidad y rapidez. Crea un lugar seguro para que esas
comunicaciones sucedan. Puedes integrar a tu equipo en la búsqueda de soluciones,
comunicarles claramente qué tipo de información necesitarás y a qué necesitan
permanecer atentos y dispuestos a reportar. No es este un momento para dejarnos llevar
por egos o por nuestra inclinación a demostrar que teníamos razón respecto a algo. Es
momento de tomar acciones concretas, medir el resultado que tuvieron, corregir y
continuar. Si estás cuidando de las personas y éstas se encuentran alineadas con el
propósito organizacional, entonces tienes gran parte del camino allanado.

Crea seguridad Los seres humanos valoramos enormemente el sentirnos seguros, se
trata de una necesidad esencial. Y ésta es justamente amenazada durante las crisis. Por
eso te recomendamos que crees un entorno de seguridad, de manera que las personas
puedan reestablecerse y desde allí brindar su servicio. Cuando una persona no se siente
segura, la mayor parte de su enfoque se desvía hacia intentar saciar ese vacío primordial.
Como líder, tu función es facilitar el proceso, mantén el enfoque de las personas
orientado a aquellas cosas que le brindan seguridad: claridad en las decisiones, sentido de
pertenencia, tareas estructuradas, procesos sistematizados. Simplifica todo lo que puedas
en torno al flujo de trabajo y crea estructuras que brinden contención. No es momento de
ambigüedades ni de blancos en los procesos. Bríndales una estructura que les permita
sentirse seguros y encausados, que sea simple de seguir, de manera que a partir de allí, tú
y tu equipo puedan proyectarse a más.

Maneja tu estado emocional y el de tu equipo Las personas solemos reaccionar con
emociones negativas cuando lo que nos presenta la realidad es diferente de lo que
queremos o planificamos. Básicamente por eso nos sentimos en crisis. Si no
reaccionáramos negativamente, la “crisis” sería nada más que otro evento. La carga
emocional no hace más que dificultar la resolución de la situación: las personas están
irritables, desmotivadas, desenfocadas, estresadas y todo ello repercute directamente en el
rendimiento. Como líder, tu estado emocional repercutirá directamente en tu equipo. Por
lo que una de tus principales responsabilidades será manejar tu estado emocional, de
modo que puedas influir también en el de ellos. Las emociones responden a enfoques, si
cambias aquello en lo que te enfocas, cambiarás la respuesta emocional que ofreces.
Generalmente durante una crisis las personas se enfocan en lo que no pueden resolver, y
en consecuencia se sienten abrumadas o impotentes. Comienza a mantener el enfoque en
lo que sí puedes resolver y hazte cargo de eso. No importa si parece “poco”, lo
importante es mantenerte “al mando”. También durante las crisis las personas suelen
apegarse a lo que quisieran que hubiese sucedido, pero la realidad suele ser muy
testaruda, por lo que probablemente un enfoque más efectivo sea comenzar a ver las
oportunidades que ofrece la nueva situación. Puedes incluso divertirte con ella, buscar
nuevas maneras de enfrentar las cosas, probarte a ti mismo en nuevos escenarios. Una
crisis es una excelente oportunidad de cambio, de renovación y de crecimiento. Cuando
de equipos se trata, es una inmejorable ocasión para consolidar la confianza, la
cooperación, el entendimiento. Un magnífico entorno en el que estrechar lazos
interpersonales y construir una red más fuerte para proyectarse más lejos tanto individual
como colectivamente. Mantente conciente de dónde eliges enfocarte y elige a favor tuyo:
puedes estar motivado aún en las situaciones más desafiantes y tu motivación, hará que
resolver la situación sea mucho más fácil. Cuando te mantienes enfocado y motivado,
entonces automáticamente enfocas y motivas a aquellos que te rodean. A su vez, si tienes
el punto de referencia de cómo manejarlo contigo, podrás apoyarles a que ellos recorran
ese mismo camino.

Autor: Ana Laura Spósito
Graduada en Administración y Contabilidad, especialista en Estrategia y Comunicaciones.
Director ejecutivo de Mentor Group, Asesor en Administración y Recursos Humanos, Consultora, Coach
y Relatora en empresas de relevancia internacional especializada en desarrollo humano y productividad.
Investigadora económica centrada en el desarrollo de teorías macroeconómicas orientadas a la dignidad
humana.

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Comunicación

Comunicación

En nuestras vidas, todo es comunicación. Y en general, todas las comunicaciones externas que
mantenemos son un reflejo de nuestra comunicación con nosotros mismos. ¿Qué quiere decir
esto? Significa que si no te mantienes atento a tus necesidades, si no te escuchas, si no estás
muy conciente de quién eres, tu comunicación tiende a ser distorsionada. Recuerda que
comunicamos no sólo a través de lo que decimos, sino y principalmente, a través de lo que
somos. Es claro verlo con los niños, ellos aprenden por el ejemplo. No importa qué les digas,
ellos tenderán a imitar tu comportamiento.

Te invito a comenzar a observar: ¿qué te dices internamente por lo general? Comienza a ser más
conciente de ese diálogo y a dirigirlo hacia afirmaciones que te apoyen a crear lo que quieres.
Criticarte, desvalorizarte, reprocharte o culparte, rara vez consigue resultados felices. Busca
comunicarte contigo como si fueras tu mejor amigo. Ese que estará a tu lado aún cuando
cometas la peor equivocación, para apoyarte a salir adelante y pese a todo pasar un buen rato.
¿Cómo sería si pudieras tratarte de esa manera?

Practica también regalarte algunos momentos de silencio al día. Muchas veces vivimos tan
acelerados, apurados y enfocados en lo externo, que no tenemos tiempo de escucharnos a
nosotros mismos. No estamos concientes de nuestro cuerpo, de nuestra mente ni de nuestras
emociones. Comienza a escuchar qué mensajes te tienen reservados. Y cómo eso puede
apoyarte a tomar decisiones. Toda la sabiduría y la claridad que necesitas residen dentro de ti.
Pero necesitas estar atento a ella. Difícilmente puedas escuchar a alguien más cuando ni siquiera
sabes cómo es escucharte a ti.

Ahora, vayamos por eso también, ¿cómo comunicarnos con los demás?
He aquí algunas buenas claves para comunicarte efectivamente:

Comprende. La comprensión es la base para la comunicación. Todos los seres humanos, hemos
aprendido métodos para comunicarnos a partir de nuestra propia experiencia. También de ella
hemos obtenido creencias que asumimos como verdades, hemos conformado nuestra
personalidad, hemos sentido miedos y hemos creado maneras de protegernos. Así, hemos
conformado lo que llamamos paradigmas. Y como las experiencias de cada uno son diferentes,
los paradigmas de cada cual son diferentes. Por tanto, al comunicarnos, necesitamos generar un
idioma en común, uno que ambos entendamos. Dado que vivimos en paradigmas diferentes,
entendemos el idioma español de manera diferente. Piensa ¿te ha pasado de decirle algo a
alguien y que esa persona entendiera algo completamente diferente a lo que era tu intención
comunicar? Básicamente todos hemos tenido esa experiencia. Y se debe justamente a esto.
Cuando una persona escucha, escucha a través de su paradigma. Él o ella no comprende tú
paradigma. No comprende tu punto de vista. Solamente conoce el suyo. Y por lo general, asume
que SU punto de vista, es la verdad. Para salir de este problema, necesitamos elevarnos sobre la
situación, es decir, posicionarnos de forma de ver con perspectiva. Al ver con mayor
perspectiva, es posible darse cuenta de que cada quién está defendiendo un punto de vista
particular posible de una gran situación que es la que ambos enfrentan. Y aquí es cuando la
comprensión es esencial. Comprende el punto de vista del otro. Averigua sobre el punto de vista
de tu contraparte, ponte en sus zapatos. Y aún cuando no comprendas mucho, intenta ver cómo
fue el proceso por el cual esta persona se ha forjado esa visión del mundo.

Escucha. Si quieres realmente comprender y comunicarte, necesitas escuchar. La mayoría de
los seres humanos hacemos principalmente aseveraciones. Hablamos. Y a todos nos gusta ser
escuchados. Pero, ¿quién escucha? Si quieres marcar una diferencia y mejorar increíblemente
tus comunicaciones: escucha. Es una excelente manera de ganar amigos, generar confianza y
darle reconocimiento a los otros. Una excelente forma de entender más sobre el otro y una
manera muy inteligente de comportarse. Escuchar te permitirá ganar información y la
información es poder. Recuerda estas dos frases: .Eres esclavo de lo que dices y dueño de lo que
callas. y .No digas nada, a menos que lo que vayas a decir, sea más importante que el silencio..

Maneja las emociones ¿Te ha sucedido que en algún momento te comunicaste tan
emocionalmente que la persona escuchó solo tus emociones y no tu comunicación? A veces
tenemos rabia con una situación, y esperamos, esperamos, soportamos y nos postergamos hasta
que en cierto punto no podemos más y decidimos ir y decir lo que pensamos. Sólo que sale con
tanta ira, rabia, frustración que, el otro sólo consigue escuchar eso: ira, rabia, frustración y se
pierde nuestro mensaje. Las comunicaciones que más nos importan suelen provocarnos
emociones fuertes. Por tanto, una buena herramienta sería comunicar primeramente nuestro
afecto, la importancia que el otro tiene para nosotros, y que, si en algún momento nos enojamos,
eso viene de la impotencia que sentimos al no poder comunicarnos con alguien tan valioso para
nosotros. Los seres humanos sentimos todos, emociones muy parecidas. Si comienzas a
verbalizarlas, puedes empezar a hacerte cargo de ellas, y si se las dices al otro, probablemente se
sienta identificado contigo, y se abra. Otra buena herramienta para manejar las emociones, es
mantener las comunicaciones al día. No postergar o acumular, porque por lo general eso termina
en explosión. Sino simplemente decir a su debido tiempo y con conciencia y aprecio, lo que
sentimos.

Y la última pero muy importante clave es reconocer y valorar a la otra persona. Eso nos
predispone a abrirnos, nos cambia el ánimo. Siempre es bueno saber que alguien nos aprecia
sinceramente. Así que aprovecha la oportunidad, y enfoca tus comunicaciones desde ese lugar
de aprecio y reconocimiento hacia el otro. Busca que tu comunicación incremente eso, resalte
aquello que valoras del otro. Crea un especio de confianza en que ambos puedan sentirse libres
para interactuar y conseguir conjuntamente lo que buscan. Si piensas, comunicación es la
común- acción entre dos personas. Es tuya la elección de que esa común acción sea una
maravillosa experiencia para ambos. ¿Cómo podrías hacerlo? Busca establecer relaciones que te
enriquezcan. Busca comunicarte con honestidad y sintiendo que plasmas y bien representas tu
verdadero ser en cada interacción.

Autor: Ana Laura Spósito
Graduada en Administración y Contabilidad, especialista en Estrategia y Comunicaciones.
Director ejecutivo de Mentor Group, Asesor en Administración y Recursos Humanos, Consultora, Coach
y Relatora en empresas de relevancia internacional especializada en desarrollo humano y productividad.
Investigadora económica centrada en el desarrollo de teorías macroeconómicas orientadas a la dignidad
humana.

Todos los derechos reservados.
Si encuentras que el presente material es de utilidad, por favor, compártelo.
Sólo pedimos que incluyas el nombre del autor y no realices modificaciones.